Mirian Carolina Pérez

Porlamar, ABN.- Más de mil niños y jóvenes del estado Nueva Esparta reciben actualmente de manera directa los beneficios de la Misión Música, iniciativa del Gobierno nacional que intenta hacer frente a la exclusión social, a partir de la difusión de valores y de la formación musical.

El programa contribuye a fortalecer el trabajo iniciado por la Misión Cultura y hace del aprendizaje musical un elemento integrador que favorece la inclusión y el desarrollo integral del ciudadano.

El coordinador de la Misión Música en la entidad insular, Ecbert Lucena, explicó que el programa también se convirtió en un elemento integrador que une a diversas instituciones del Estado en pro del objetivo común de derrotar la exclusión.

“Aquí nos unimos y nos preocupamos por sembrar en el individuo ese factor que lo hará un ciudadano integral, porque el lenguaje universal de la música contribuye con la socialización, con la comunicación, con la lectura de otro idioma”, dijo.

El trabajo cumplido alcanza al niño, al joven y a su grupo familiar; el entorno y la comunidad también comienzan a ser parte del sistema, junto a los consejos comunales y las cooperativas.

El niño y su familia son vistos como un todo que es atendido también desde las misiones educativas y de salud.

La Misión Música llega al estado Nueva Esparta el pasado mes de diciembre, con la incorporación al programa de grupos de niños habitantes del municipio Tubores de Margarita.

En esta jurisdicción, una de las más pobres de la entidad, se desarrolla el proyecto Distrito Industrial Paraguachoa. El programa organizó esa población en cooperativas, las cuales proponen atender la planta procesadora de pescado de la región.

Los hijos de los miembros de esas cooperativas fueron sumados a la Misión Música, con el apoyo del Fondo de Crédito Industrial (Foncrei) y del Fondo Único Social (FUS).

Ambos organismos asumieron la dotación de los uniformes, instrumentos musicales y equipos requeridos para la adecuada formación de los niños.

La aparición de esta nueva Misión también fortalece el programa Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela, pues los niños y jóvenes atraídos por la música son incorporados a un equipo, a una comunidad que les exige y los hace desarrollar habilidades.

Para Ecbert Lucena la incorporación al programa no requiere ningún talento o formación especial. “Aquí sólo necesitamos que el niño llegue; nosotros nos encargamos de lo demás. Todos venimos equipados, todos podemos tocar un instrumento y hacer música”, aseveró.

Esta diversidad con la que es concebida la Misión Música y el programa Sistema Nacional de Orquestas se evidencia cada día en los centros utilizados para impartir la formación musical.

Estos centros funcionan en La Asunción, municipio Arismendi; en Punta de Piedras, municipio Tubores; y en Porlamar, en Mariño.

En cada día de ensayo pueden verse llegar miembros de la orquesta infantil y juvenil de todas las edades y de todas las condiciones sociales.

“El niño llega sin nada y nosotros lo vamos formando. Les enseñamos concentración, comunicación, socialización, desarrollo musical, auditivo y compañerismo”, refirió.

En sus años de experiencia al frente del programa de orquestas y ahora como coordinador de la Misión Música, precisó Lucena, ha visto a los niños y a los jóvenes comprometidos con la formación que se les brinda.

“Vemos como los pequeños que tenemos en la Orquesta comienzan a ser mejores personas. Ellos no faltan a clases y asisten a sus ensayos y a los conciertos. Son buenos estudiantes y no pierden su tiempo, porque también se les enseña responsabilidad y organización”, expresó.

La formación está a cargo de unos 50 especialistas y también de invitados internacionales, que se encargan de impartir la formación básica y de brindar las orientaciones necesarias.

“Los músicos internacionales dicen que vienen a formarnos, pero la verdad es que ellos aprenden de nosotros, porque no pueden creer que niños desde los cuatros años puedan hacer música”, señaló.

Los niños especiales también son atendidos e incorporados con éxito al sistema de orquesta.

“Tenemos ciegos, mudos, sordos, con sídrome de dawn y todos están en la orquesta y todos hacen música, porque este es un programa para la inclusión. Desarrollamos habilidades y damos formación integral. Ellos tienen limitaciones, pero quién no las tiene. Todos podemos hacer música”, relató.

Experiencias infantiles

Los niños incorporados a la Misión Música y al sistema de orquesta coinciden al afirmar que experimentan cambios en sus vidas y agradecen la oportunidad de sentirse parte de un grupo que los forma para la vida.

Andrea Rojo tiene ocho años de edad y confesó que pensaba que eso de la música era “algo aburrido”, pero al tener los primeros contactos con los instrumentos musicales se dio cuenta que se trataba de una “experiencia emocionante”.

Los principios de compañerismo y solidaridad que le son impartidos los llevan a convertirse en instructores, sin importar la edad que tengan, para ayudar a los amigos y garantizar que se mantenga el mismo nivel.

Ángel Moreno tiene nueve años y tiene a su cargo un grupo de compañeros que debe atender.

“No es que ellos sean mis alumnos, pero tengo la responsabilidad de asistirlos”, expresó.

Margaret Quijada, aunque es una adolescente, se siente orgullosa de tener compañeros a su cargo y de enseñarlos para que mejoren sus destrezas.

“Tengo 10 alumnos y nosotros somos compañeros, somos un equipo y todos tenemos que avanzar”, detalló.

En el centro de formación musical de Porlamar, los propios niños asumen la responsabilidad de atender sus instrumentos y llegan incluso a firmar la autorización necesaria para llevar esos instrumentos a sus residencias.

El director de la orquesta, Ecbert Lucena, afirmó que nunca confrontado problemas con los instrumentos, pues los pequeños músicos asumen su responsabilidad y cuidan cada uno de los equipos que le son asignados.

La Misión Música aspira a finalizar este año con el desarrollo de unas 40 iniciativas en distintas comunidades de la entidad, todas relacionadas con la atención de agrupaciones infantiles y juveniles interesadas en la formación musical.

Para ello, unas seis instituciones educativas serán incorporadas al Sistema Nacional de Orquestas.

“Tenemos coros, grupos folklóricos, orquestas sinfónicas, agrupaciones dedicadas a la reparación de instrumentos. Estos es un gran sistema y no paramos, porque estamos convencidos que la música puede ayudar a vencer la exclusión social”, vaticinó.

Ratificó que actualmente se encuentran en marcha una serie de iniciativas, todas destinadas a alcanzar esa formación integral del individuo.

“Todo avanza y al mismo tiempo. Nos apoyamos en las comunidades y en los mismos estudiantes. Lo que hay es que formarlos”, ratificó.